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Dicen que el mejor sexo está en Narnia. (Parte I)

Narnia es nuestro mundo de imaginación erótica, donde las fantasías sexuales tienen su particularidad según el tema. Pero, ¿por qué Narnia tiene sexo?


La gran ventaja de las fantasías es poder inventarlas como quieras. Cada uno es dueño de su propio programa: decide el reparto, el guion, la dirección, el montaje, los ángulos de cámara y los efectos especiales. Sin embargo, no todo el mundo se siente cómodo dando rienda suelta a su imaginación. Muchos se avergüenzan de sus fantasías. Tener fantasías eróticas no significa que seas una persona pervertida. Las fantasías son un indicador de la salud sexual. “El alcance, detalle y elaboración de cada fantasía variará dependiendo de la persona, la situación y el momento. Sin embargo, en ocasiones, el contenido de estas fantasías puede ser repetitivo e incluso resultar en moralidad para la persona, generando culpa”. (Moyano y Sierra, 2014)


En realidad, el sexo y las fantasías no comienzan en el cuerpo, sino en la mente. Todo el mundo se imagina en alguna situación excitante cuando se da placer. Esto es fantasía: trabajo mental que naturalmente incita a la actividad sexual. A veces, un gesto tan banal es una mano que sostiene un jarrón, la forma en que se usan las manos para coger un determinado objeto, la espalda de un hombre que revela una erección, la sonrisa de una chica, el movimiento de una falda amplia, un jersey de algodón alto, un aroma, suficiente para despertar la imaginación, elevar el deseo y, sobre todo, provocar el autodescubrimiento. Yo diría que las fantasías sexuales pueden ser una investigación de tu propio sexo. João se vuelve loco al pensar en noches de sexo intenso con prostitutas.

Lili sueña con tener sexo atada a la cama, con los ojos vendados y a disposición de su pareja. Raimundo alcanza rápidamente el orgasmo cuando se imagina teniendo sexo con dos mujeres. La excitación de María alcanza su punto máximo cuando imagina a su marido teniendo sexo con otro chico. Joana, una mujer heterosexual, tiene un orgasmo al imaginar sexo con dos mujeres.

Si tengo fantasías, ¿por qué reprimirlas? ¿Dónde está el límite de las fantasías sexuales cuando estamos casados? ¿Tengo que compartir lo que hay en mi mente subjetiva, mis fantasías con mi pareja? Si la fantasía pertenece al sujeto mismo y su esposa no la comparte, ¿debería hacerlo de todos modos? Si hago realidad mi fantasía sexual sin comunicarme con mi pareja, ¿sería infidelidad? “Las fantasías son el resultado de una gran carga erótica en nuestras emociones y pueden estar ligadas a múltiples factores, como la búsqueda de innovación en el acto sexual, de placer, o incluso de dar rienda suelta a deseos reprimidos”. (María Isabel Nunes) Pero es necesario poner límites a la hora de disfrazarse para que el deseo no se convierta en un agente complicado. El factor que complica siempre es recurrir a fantasías, y esta fantasía se vuelve más importante que el propio sexo con tu pareja.


La materialización de la fantasía nunca es la reproducción fiel de su proyección ideal. Podría ser incluso mejor o podría ser un verdadero fiasco.

Por Claudia Carvalho, sexóloga



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