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¿Hay dolor o molestias?

  • Foto del escritor: Claudia Carvalho
    Claudia Carvalho
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

Si tu mujer ya no lubrica como antes, lo primero que debemos entender es algo clave: deseo y lubricación no son lo mismo. Puede haber deseo con poca lubricación, y también puede haber lubricación sin un gran deseo.

Por eso, si antes lubricaba mucho y ahora no, junto con menos ganas, suele indicar que algo cambió en una o varias áreas: cuerpo, mente, relación o contexto de vida. No significa automáticamente que ya no desee a su pareja.

La lubricación femenina depende de muchos factores además del deseo:

cambios hormonales,perimenopausia, anticonceptivos, posparto, etc.)estrés mental y carga emocional, cansancio y falta de sueño,ansiedad o presión durante el sexo, conflictos de pareja no resueltos

rutina erótica o falta de novedad

medicamentos, salud vaginal dolor o molestias,conexión emocional y clima relacional.

Sí: el contexto emocional y la dinámica de la relación influyen mucho en el deseo y también pueden afectar la lubricación. Si una mujer se siente resentida, desconectada, presionada, no escuchada, agotada o emocionalmente distante, su cuerpo puede responder menos, incluso aunque quiera a su pareja.

Pero hay una pregunta que muchas parejas no se hacen y que puede cambiarlo todo: ¿hay dolor o molestias?

Muchas mujeres callan pequeñas molestias durante las relaciones: sequedad, ardor, sensibilidad, tensión, incomodidad o dolor al penetrar. Cuando el cuerpo asocia el sexo con molestia, es natural que el deseo disminuya como forma de protección.

No es rechazo hacia la pareja. Muchas veces es el cuerpo diciendo que algo necesita atención.

Algunas preguntas para reflexionar:

¿Cómo está la relación fuera de la cama?

¿Hay rutina o presión sexual?

¿Se siente deseada, segura y relajada?

¿Hay dolor, sequedad o incomodidad durante el sexo?

¿Se habla con libertad sobre lo que siente?

Lo importante

Cuando aparece menos lubricación y menos ganas, no siempre falta amor ni atracción. A veces faltan condiciones físicas, emocionales o relacionales para que el deseo aparezca.

Escuchar, hablar sin juicio y buscar ayuda profesional cuando sea necesario puede marcar una gran diferencia. Porque el deseo no solo se siente: también se cuida.

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Sexólogo

Coruña


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