
Algo anda mal en mí
- Claudia Carvalho
- hace 2 horas
- 1 Min. de lectura
“Algo anda mal en mí” es una idea muy común cuando el cliente llega a la clínica con una queja sexual. Muchas veces piensa: “Si esto se solucionara, todo se organizaría”.
En este escenario, el deseo o la sexualidad aparece como la promesa de eje, de identidad o de pertenencia.
Sin embargo, lo que el cliente trae como problema sexual suele ser solo el punto más visible de un impasse que se sostiene fuera del sexo: vínculos empobrecidos, fragilidad identitaria y dificultad de existir más allá de la función que cumple para el otro.
En consecuencia, el cuerpo responde a esta situación con coherencia, no con defecto. Es decir, la sexualidad no es un problema aislado, sino un reflejo del funcionamiento emocional, de los vínculos y de la identidad.
Por eso, intervenir el sexo sin atender el contexto relacional y emocional puede ser ineficaz. La verdadera clínica consiste en leer los signos del cuerpo y del deseo, sostener la frustración y acompañar al cliente en un proceso que trascienda la técnica, devolviendo la sexualidad a su función real: expresar cómo alguien existe en el mund



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