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Deseo, libido y ganas: no es lo mismo

  • Foto del escritor: Claudia Carvalho
    Claudia Carvalho
  • 7 ene
  • 2 Min. de lectura

“Mi marido se queja porque no tengo tantas ganas.”

Es una frase que escucho a menudo en consulta. Sin embargo, antes de sacar conclusiones, necesitamos aclarar qué es lo que realmente está pasando, porque no es lo mismo no tener ganas, haber perdido la libido o sentir falta de deseo.

Cuando empezamos a hablar del deseo de forma pedagógica, la pareja puede identificar con mayor claridad dónde está la dificultad real. Y es ahí donde comienza el verdadero camino hacia la terapia sexológica.

No tener ganas suele estar relacionado con el cansancio, el estrés, la carga mental o la falta de disponibilidad física y emocional. Es un estado puntual, cambiante, y no implica necesariamente un problema sexual ni una falta de amor o atracción.

La pérdida de la libido, en cambio, tiene más que ver con la respuesta biológica del cuerpo. Cambios hormonales, medicación, posparto, menopausia o problemas de salud pueden hacer que el cuerpo no responda como antes, aunque exista interés o voluntad de encuentro.

La falta de deseo pertenece a otra dimensión: la erótica y la relacional. Puede estar influida por la dinámica de la pareja, la rutina, los roles, los conflictos no expresados o una desconexión del propio deseo. No significa que el deseo haya desaparecido, sino que muchas veces está bloqueado o no encuentra un espacio donde sostenerse.


Entender esta diferencia es fundamental. Cuando dejamos de reducirlo todo a “no tengo ganas”, se rompe la culpa, se evita la exigencia y se abre un espacio real de comprensión. Y desde ahí, sí, podemos empezar a trabajar el deseo de manera consciente y terapéutica.


Por Claudia Carvalho

Cita Previa 623 365342

Sexólogo en Coruña

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