
La decepción emocional rompe la disponibilidad erótica.
La decepción emocional rompe la disponibilidad erótica.
Porque el deseo —especialmente en muchas mujeres— no nace del estímulo, sino de la seguridad relacional, del equilibrio afectivo y del sentir que el vínculo es justo.
El deseo no se sostiene donde hay deuda emocional.
Cuando una mujer da más cuidado, más escucha, más comprensión, más espera… y recibe menos presencia, menos coherencia o menos responsabilidad afectiva, el cuerpo registra el desequilibrio. Y deja de ofrecerse.
No como castigo.
Como autoprotección.
El cuerpo somatiza: se vuelve tensión, sequedad, rechazo al contacto, desconexión del placer.
Por eso muchas veces se medicaliza o se psicologiza la falta de deseo femenino, cuando en realidad lo que hay es un desequilibrio emocional no resuelto.
Ahí el deseo deja de ser encuentro y se convierte en deuda.
Y el erotismo no sobrevive a las deudas.
Por Claudia Carvalho
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